Gimnasio Nodo
Fan Fic Pokémon
Prefacio:
Las inmensas puertas de la mansión se vieron
reducidas a estillas por los Graveler
que las atravesaron. De pronto, el silencio sepulcral que se había instaurado
en el gran salón se disipo fugazmente. El estallar de puertas y ventanas por
toda la mansión se convirtió en el preludio de lo que sucedería. Rápidamente
los Graveler cercaron cualquier posible escape del gran salón; las puertas y
ventanas se vieron obstruidas por los inmensos cuerpos de los Pokémon. Tan solo
las escaleras a los pisos superiores se encontraban descubiertas.
– ¿Qué rayos sucede?
– ¡Son Agentes!
Todos
mandaron mano a sus Poké Ball preparándose para una pelea segura.
–Tenemos que irnos ahora, es lo mas
conveniente –Dijo el líder de gimnasio levantándose de su enorme silla tapizada
y empuñando su bastón.
El líder comenzó a caminar por las grandes
escaleras dándoles la espalda a sus discípulos
y a los amenazantes Pokémon de tipo roca que los vigilaban con atención.
Aun con el extraño suceso de los inesperados Graveler y después de confesarles
a todos quien era en realidad y cuales eran sus intensiones, Marco Bonaventura,
líder del gimnasio, caminaba con su mismo tranquilo y ceremonioso andar.
Marco se detuvo al llegar a la mitad de las
escaleras y darse cuenta de que nadie le seguía. Miró a todos por un instante y
agregó:
–Creo que aún soy su líder ¿No? –Hizo una
pausa y luego continúo diciendo–: Esos Graveler no vienen solos y aunque no
quieran todos ustedes ya están implicados. Quedarse seria estúpido.
Los entrenadores que aún rodeaban la silla
desocupada de Marco donde le habían obligado a sentarse y dar explicaciones, se
miraron entre sí sin saber que hacer.
Al instante, las ruidosas sirenas de
patrullas policíacas con sus intensas luces azules y rojas se aparcaron afuera
de la mansión. Entonces, todos se alarmaron aún más de lo que estaban, lo
pensaron por un instante y corrieron tras el que aún era su líder.
– ¡Alto ahí todos! ¡No irán a ningún lado! –Gritó
el agente Winter que entraba por los grandes agujeros de las paredes en donde antes
estaban las inmensas puertas de cedro de la mansión–. ¡Todos están bajo
arresto!
El
agente Winter empuñó una de sus Poké Ball y la lanzó con gran fuerza hacia la puerta en
la que terminaba el pasillo por el que corrían Marco y los demás entrenadores.
La Poké Ball reboto contra una pared y se accionó liberando al Magneton de
Winter, el cual se aparcó impidiendo el escape del líder de gimnasio.
– ¡Marco
Bonaventura usted y todos los demás entrenadores del gimnasio están bajo
arresto! –Grito de nuevo Winter al mismo tiempo en que varios Policías entraban
al vestíbulo.
–Me temo que
yo y estos entrenadores estamos por encima de la ley que usted sigue señor
Winter y por lo tanto debo negarme a obedecer sus órdenes.
Marco
lanzó una mirada cómplice a sus seguidores, lentamente metió una de sus manos
dentro del bolsillo de su elegante saco y empuño una de las esferas que este
contenía.
–Es
inútil Marco Bonaventura, no oponga resistencia–Dijo Winter al ver una de las
manos del líder de gimnasio dentro de su saco.
–En
cierto modo tiene razón señor Winter. Le aconsejo que se marche junto con sus
hombres. Es inútil.